Fundamentos
Los Pilares del Nihon Tai-Jitsu
“El Nihon Tai-Jitsu se rige por principios fundamentales que regulan su conocimiento y sientan las bases técnico-morales para alcanzar el correcto camino (Do).”
Búsqueda de la máxima eficacia
La naturaleza de los objetivos fundacionales del Nihon Taijitsu es la de ser un método de defensa personal, no un deporte de combate regulado con normas y reglamentos. Por tanto, el Nihon Taijitsu tiene que buscar la máxima eficacia para que no se pierda la efectividad y para que no se aleje el sistema del camino de las artes marciales tradicionales.
No colocarnos en una posición de peligro durante la parada
Nunca quedarnos delante del adversario
Por su relación entre sí, unifico la descripción de estos dos fundamentos. Ante un ataque de un oponente no podemos situarnos en una zona de peligro. Como fundamento inalterable en el Nihon Taijitsu se realizan las paradas de los ataques apartándose de la línea de la agresión. Con esta maniobra se intenta anular al máximo el riesgo de ser agredido. Se busca alcanzar la posición shikaku, ángulo muerto, que es aquella que ayuda a eliminar o reducir el peligro de la reacción del adversario e inhabilitar los posibles encadenamientos de acciones de ataque por parte del oponente, sin olvidar que, shikaku, también es el ángulo en el cual el equilibrio del oponente es más vulnerable.
Cuando salimos de la línea de ataque del agresor hemos de crear metafóricamente un vacío, cuando el atacante llega a nuestra posición nosotros no estamos y rompemos su equilibrio, truncando así su primera embestida. Esto nos permite el control del ataque, la capacidad de dar un golpe de preparación y de encadenar, según las circunstancias con un atemi, llave o proyección.
Ampliar nuestros conocimientos en el arte de los atemi y puntos vitales (Kyusho)
El conocimiento de los atemi no es una premisa menor, es una importante columna en la cual se edifica en gran parte el Nihon Taijitsu y la defensa personal.
El atemi es importante, tras la esquiva es la primera acción defensiva que se realiza si buscamos la ventaja que nos ayudará a salir de la agresión, más importante es el atemi si la agresión se trata de una de una presa que nos inmoviliza y nos impide esquivar o apartarnos de nuestro agresor.
El Nihon Taijitsu tiene diferentes tipos de atemi según su aplicación: preparatorio, de encadenamiento y final. Cada uno de ellos tiene unas características singulares que los hacen protagonistas de un estudio detallado. Las disciplinas o los maestros referentes técnicos que anteceden al Nihon Taijitsu contemporáneo dan mucha importancia a este conocimiento.
Pero es muy importante saber aplicar los atemi y no golpear a cualquier zona del cuerpo sin conocer, los puntos vitales (Kyusho). Conociendo su localización exacta y el modo de utilizarlos se puede atacar a los Kyusho desde diferentes vertientes estratégicas. Produciendo dolor moderado o fuerte, crear incapacidad motriz, inducir movimientos involuntarios.
Por lo tanto, es conveniente de una manera imperativa que el practicante de nihon taijitsu tenga un perfecto conocimiento de estos puntos con el fin de no poner en peligro la vida de un adversario potencial.
Siempre la defensa tiene que ser proporcional al ataque recibido
La defensa personal, si la relacionamos con la legítima defensa (entendiendo esto como un concepto legal) que se enseña en la actualidad, adolece de la proporcionalidad que demanda el código penal para determinar que pueda ser denominada como legítima defensa. Es curioso observar cómo a simples presas de solapa o de brazo se contesta con contundentes golpes a la cara, de tal manera que las consecuencias de este golpe no se pueden considerar como proporcional.
La defensa personal y por ende el nihon taijitsu tiene que estar encuadrada en la legítima defensa tal como este concepto legal está definido en el Código Penal.
Los requisitos objetivos y subjetivos para considerar que un hecho haya de concebirse como de legítima defensa son los que se recogen en el artículo 20.4 del Código Penal.
“El que obre en defensa de la persona o derechos propios o ajenos, siempre que concurran los requisitos siguientes:
Primero: Agresión ilegítima. En caso de defensa de los bienes se reputará agresión ilegítima el ataque a los mismos que constituya delito y los ponga en grave peligro de deterioro o pérdida inminentes. En caso de defensa de la morada o sus dependencias, se reputará agresión ilegítima la entrada indebida en aquélla o éstas.”
Se tiene que haber producido una agresión ilegítima recientemente sobre bienes que fueran protegibles. Los bienes dañados por tal agresión han de ser protegibles. No cabe alegar legítima defensa ante un daño que hubiera sido provocado hace años, al igual que tampoco se puede alegar esta causa de justificación ante el perjuicio realizado sobre unos bienes que no se pudieran proteger.
“Segundo: Necesidad racional del medio empleado para impedirla o repelerla.”
La defensa ha de ser racional y proporcional a la agresión recibida.
“Tercero: Falta de provocación suficiente por parte del defensor.”
A lo que el legislador se refiere con ello es que, no se puede alegar como causa de justificación la legítima defensa frente a un agresor, cuando a éste se le hubiera provocado para actuar ilícitamente.
“Cuarto: Elemento subjetivo de la actuación en defensa. ”
Este requisito se identifica con la exigencia de que el defensor sea consciente de que se dan los presupuestos objetivos de la legítima defensa, sin que además sea necesario que su intención última sea defender. Si se actuara contra el agresor, sin intención de defenderse y únicamente con ánimo lesivo, la defensa no sería lícita. Sin embargo, al ser una cuestión subjetiva, es difícil de probar.
Pero aparte de la legalidad también se debe tener en cuenta la moralidad, el Nihon Taijitsu es afín a la filosofía inherente del Budo, por lo cual no se es proporcional tan solo porque las leyes lo indiquen sino porque el Budo nos obliga a ser justos.
No olvidar durante el entrenamiento que la defensa se practica en ropa de calle y fuera del tatami
El Nihon Taijitsu se debe practicar pensando que su verificación se hará en la calle, sin la comodidad del keikogi ni el tatami. En estas acciones reales no siempre se pueden hacer grandes movimientos o apartarse rápidamente, y el suelo no siempre tiene la superficie despejada, como en un tatami, sin elementos que puedan estorbar y que no exista la posibilidad de resbalar.
Durante el entrenamiento, se debe tener en cuenta diversos factores, como son la ropa, el tipo de suelo, objetos que puedan utilizarse como armas, objetos que puedan obstaculizar las acciones o que presenten un peligro para la realización de las técnicas. Espacio sobre el que se realiza la acción, no es lo mismo en el parque, que en un ascensor. Es decir, es importante en los trabajos en el entrenamiento, poner una serie de premisas o hándicaps que nos pongan en situación para que se pueda actuar en consecuencia y prepararnos mejor para las situaciones reales.
Ser siempre dueño de sí mismo
El autocontrol es una virtud muy importante. Las artes marciales son una escuela de autocontrol. Las artes marciales buscan el desarrollo físico, mental y moral de la persona que las practica.
Ante una situación de ataque violento, sea físico o no, se puede reaccionar de diferentes formas. Dos de las posibilidades que nos podemos encontrar son el miedo y la ira, ambas opciones son negativas y posiblemente irán en contra de nuestra aplicación.
La ira, nos puede desembocar en venganza, nos produce descontrol de nuestros impulsos y reacciones, nos hace responder a los estímulos violentos de nuestro oponente sin reflexionar, de forma precipitada. Nos provoca furia, violencia y repetición de golpes o finalización de técnicas con saña.
El miedo, en dosis razonables, no es malo de por sí. El miedo nos ayuda a escapar de potenciales peligros, es un mecanismo de defensa de los seres vivos. El problema aparece cuando el miedo paraliza, bloquea o provoca ansiedad. Este miedo exagerado provocará pensamientos limitantes y reducirá las respuestas a los ataques, tanto en número como en efectividad y control, que hemos practicado anteriormente en el dojo. Incluso el efecto túnel nos hará concentrar, de forma involuntaria, nuestra atención en un foco visual frontal y muy reducido, como si estuviésemos en un túnel de muy reducidas dimensiones en cuanto a su diámetro, esto provoca que perdamos en parte el control de la situación, perdiendo la visión periférica y la atención de lo que ocurre en la zonas laterales.
Volvemos al principio anterior, el Taijitsu tiene como objetivo practicarlo como defensa personal en situaciones reales. El control emocional es esencial, es uno de los primeros objetivos en un combate. Las Artes Marciales son antes que nada una autodisciplina, una lucha contra uno mismo, un deseo de progresión individual, basada en el progreso colectivo de un grupo. Hemos de encaminarnos hacia la consecución de una actitud mental imperturbable y preparados ante todas las circunstancias o contingencias que puedan suceder en los ámbitos en los cuales nos movemos. Este estado es la consecuencia del control de los cincos sentidos y de la mente, de la capacidad de diferenciar lo real de lo irreal.
La sangre fría, la serenidad, la tranquilidad de ánimo son características necesarias para enfrentarse a cualquier problema de la vida, pero sin duda es muy necesario ante una situación violenta. El dominio de uno mismo, conocer nuestras propias limitaciones, reconocer nuestras debilidades y nuestras fortalezas, con máxima sinceridad nos acercará al autocontrol. El autocontrol es el paso más importante para poner fin a la violencia. Si tenemos la habilidad de provocar daños y lesiones a alguien también tenemos la obligación de controlar nuestra mente, el cuerpo y las emociones. El Nihon Taijitsu nos aporta un variado catálogo de técnicas que nos han de posibilitar la máxima efectividad con las mínimas consecuencias posibles para el oponente. Nunca hemos de escoger la respuesta más contundente y peligrosa para el adversario, si tenemos otras posibilidades de salir airosos sin provocar lesiones más graves. Controlar al máximo nuestras técnicas, el adversario debe ser protegido y controlado durante el curso de la intervención.
El practicante de defensa personal, en general, y los de Nihon Taijitsu, en particular, deben utilizar técnicas que no provoquen repercusiones graves a los agresores para no convertirlos en víctimas, pero sin que esta premisa signifique que el inicialmente agredido, o sea nosotros, salga perjudicado de la acción. Como marca la Ley debemos conjugar la proporcionalidad y la acción defensiva, pero hemos de ir más allá y nunca herir o lesionar de forma gratuita, no porque lo diga una ley sino porque hemos de ser un ejemplo, hemos de respetar la vida de cualquier persona como un bien supremo, no somos juez y parte en una refriega.
La vida humana, siguiendo los postulados del Budo, está por encima de todo y de todos. Si no es en defensa de otra vida no hay argumentos que puedan justificar que se lesione a otra persona o que se destruya la vida de una persona.